Soy penquista de “tomo y lomo” y lo seré hasta que Dios diga cuando.
Desde muy joven me gustó enseñar lo que he aprendido y esa ha sido mi primera meta hasta el día de hoy.
He formado una familia con dos hijos que me han dado ocho nietos, ya algunos profesionales, querendones de sus abuelos y que aunque parezca un poco inmodesto de mi parte el decirlo, se sienten orgullosos de su “nono”, y me lo dicen sin ambages.
El servicio social ha sido mi otro principal frente y es así que he pertenecido a innumerables corporaciones de servicio: militar, bombero, profesor, director, secretario y presidente de corporaciones de ayuda social, iniciador de otras que han llenado mis días de felicidad y regocijo. He recibido menciones y honores por estas, pero lo principal ha sido ver lo que han ganado otros por esto que hemos efectuado junto a muchos otros que me han acompañado en las aventuras del servicio con amor y esperanza.
Soy también rotario de corazón, y en nuestra prueba cuádruple, he tratado de dirigir los pasos de mi vida, valorando en primer lugar: la “verdad”; si lo que hago o tendré que hacer es equitativo para todos; si con esto voy creando buena voluntad y mejores amistades; y en definitiva, si mi quehacer será beneficioso para todos los interesados.
Podrán apreciar, somos iguales, como Uds. los que aún no me conocen más que de oídas, y que nos unen mucho más cosas que las que nos separan, y si deciden que seré un representante vuestro, os puedo asegurar que actuaré igual que lo hacéis vosotros, sin miedo y mirando de frente como lo he hecho hasta ahora.


